ELSA GLADYS: sin curul y sin nombramiento.

Por: LA POLILLA

ELSA GLADYS: sin curul y sin nombramiento.

Fatal el 2006 para Elsa Gladys Cifuentes, exgobernadora del departamento de Risaralda. Pensó que era suficiente apartarse de su partido conservador y pegarse de la imagen uribista de Cambio Radical para salir elegida senadora. Los votos que sacó apenas son la cuota inicial para obtener una curul en el Senado de la República. Al fallar en el intento de llegar al Congreso fue por el nombramiento como premio de consolación: la gerencia de ETESA.

En vísperas de su posesión, con vestido comprado y tarjetas repartidas, el decreto de nombramiento fue reversado. Muchos enemigos movieron sus fichas para impedir el nombramiento, los que no lo hicieron no escondieron su júbilo cuando se supo del reversazo del ahora Presidente clientelista. Varias versiones hay del motivo que llevó al Presidente Uribe a desistir de la tajada burocrática para la exgobernadora.

El TIEMPO dijo que la razón estuvo en el sospechoso afán de posesionarse que mostró Elsa Gladys, coincidencialmente antes de que se produjera una licitación en la que participaría un amigo suyo, que había salido favorecido con la distribución de licores durante su mandato. Otros dicen que al Palacio de Nariño llegó la denuncia de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP, quien la considera involucrada en el decomiso y destrucción, por parte de hombres armados, de varios centenares de un periódico regional que circularía en tiempos de la campaña, en el cual se hacían denuncias que comprometían su gestión al frente del departamento.

En Quinchia no faltan quienes la consideran cómplice y la acusan de haber hecho señalamientos en el falso “positivo” que fabricó el ejército y la fiscalía contra más de un centenar de ciudadanos, que luego de muchos meses de cárcel fueron declarados inocentes y que ahora nos costará como contribuyentes más de 40 mil millones de pesos según la valoración de los perjudicados. También suenan las denuncias que le hicieron en el Congreso de la República cuando su nombre fue incluido en la terna para Defensor del Pueblo, en el sentido de que durante su mandato negó sistemáticamente la presencia narco-paramilitar en Risaralda, actitud que se le señala como de extraña tolerancia con estos actores armados.

Solo el tiempo podrá despejar cual o cuales de estas acusaciones dieron al traste con su participación en el ponqué de la reelección. No creemos que el Presidente en sus memorias reserve un espacio para contar qué lo motivó a dar pie atrás en su nombramiento. Lo cierto es que la exgobernadora se quedó sin curul, sin nombramiento, con muchas acusaciones y con muchos enemigos que se las enrostran.

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