Moral Pacata, Pueblo Pacato.
Publicado en: Tv y Farándula
Tomado de El Tiempo
Por: oscaralfredo26
Lo primero que debemos recordar es que la televisión es un producto comercial, y se concibe para ser vendido… Una vez entendido ese concepto, podemos dejar a un lado esa exigencia que hacemos de productos con tintes sociales, de responsabilidad educativa por parte de un canal PRIVADO y todas esas arandelas que pretendemos endilgarle a quienes simplemente hacen su trabajo.
En su última columna en El Tiempo, María Jimena Duzán hace una crítica cáustica a la serie “Sin tetas no hay paraíso”. Expresa la señora que la intención educativa de la serie es tan falsa como los pechos de sus protagonistas. Dice también que es muy malo que, adicional a toda la mala prensa que tenemos los colombianos en el exterior, se sigan haciendo este tipo de producciones que estigmatizan a la mujer… y como si esto fuera poco, el señor Juan Manuel Arango, Alcalde de Pereira salió indignado a pretender organizar una marcha de protesta por el infame contenido de la serie, y el señor Eric Duport, Presidente de la Cámara de Comercio de la misma ciudad se mostró enfurecido porque se está atentando contra “la dignidad y el buen nombre de las mujeres en general, y las de su ciudad en particular”.
Pues, con el debido respeto a los aquí mencionados y a todos los escandalizados que salieron a rasgar sus vestiduras, pretender tapar esta realidad con censura es, más que absurdo, cándido e ingenuo.
La televisión es un producto. Se hace para venderse, y cuando uno quiere educarse, o educar a sus hijos, va a la escuela y la universidad, no al televisor. Los canales en todo el mundo, no sólo en Colombia tienen que vender sus productos, y para eso existen horarios estipulados. El Prime time es para vender el producto más carnudo del abanico, y si a Caracol se le apareció la virgen con este producto y esta historia, pues enhorabuena. Como dice María Isabel Rueda, ¡Tronco de producto!
Pretender que esta serie o cualquier otra atenten contra el buen nombre de la mujer… vaya tontería. Las mujeres de una sociedad no se pueden generalizar por una o dos novelas. Esta serie es un reflejo de una parte –muy grande- de la sociedad. También hay un grupo de mujeres que lucha, se esfuerza, tiene moral, y todos esos largos y aburridos etcéteras. Desafortunadamente, esas historias no tienen mucho rating. ¿A quién le interesaría ver la historia novelada de la vida de Florence Thomas, María Jimena Duzán o Salud Hernández? Desde siempre, en todo el mundo, lo que ha tenido rating ha sido la tragedia, el dolor –preferiblemente el ajeno-, la miseria y sobre todo aquello que se le critica a esta serie: las tetas!
La verdad, yo me pregunto porque no aparecen mujeres bonitas y con pechos a protestar y criticar el contenido de la serie. A ellas se lo podría entender. ¿Por qué callan Carito Cruz, Amparo Grisales, Natalia París y Tetiana, perdón, Tatiana de los Ríos….y todas las que han sido portada de SOHO?
La teoría de que esta serie promueve un mal ejemplo de vida… Bueno. Siempre que escucho eso recuerdo a la difunta Jacqueline Kennedy. Esta glamorosa y muy bien educada Primera Dama de los Estados Unidos, luego de la muerte de su marido JFK no tuvo ningún empacho en casarse con Aristóteles Onassis que tenía un pasado bastante turbio y edad suficiente para ser su abuelo. A ella sólo le interesaba su poder y su plata; a cambio, ella le vendió todo su linaje de Bouvier y no le importo cinco que la prensa de todo el mundo la crucificara por cortesana, vendida y por bajárselo a María Callas sin piedad. Ella también tenía su precio, y conste que ya para ese entonces estaba podrida en plata. A partir de ahí censurar a Virginia Vallejo, tan fina, tan culta y tan afrancesada por enrolarse con el ordinario Pablo Escobar es una minucia, y censurar a las niñas prepago de todo el país es más bien un atrevimiento. Es muy fácil hablar de esa realidad cuando se está cómodamente sentado y con la plata de los fríjoles resuelta. Repito. Haciendo a un lado algunos detalles mínimos, la serie tiene muchísimos aciertos. Retiro lo antes dicho de Patricia Ercole: cada día lo hace mejor.
Si en todo el mundo se impusiera ese modelo de censura a la realidad que a algunos resulta molesta, entonces no podrían llevarse a la pantalla grandes hitos del cine y la tv. ¿Se imaginan a todos los italianos protestando por la puesta en escena de “The Sopranos”? ¿Qué tal que las neoyorquinas salieran a decir que ellas no son tan resbalosas como las protagonistas de “Sex & the City”? Me parece mucho más impúdica Samantha Jones (en la foto), y aún así está en City TV, mas o menos la misma hora que “Sin Tetas…” y nadie alega la carencia de carácter educativo del canal por ello.
Tampoco podríamos ver las historias que ilustran las Guerras Mundiales, ni aquellas que promueven la esclavitud. Incluso los judíos, tan piadosos y sufridos ellos, se la pasan conmemorando cada que tienen la oportunidad el Holocausto, todo con la justificación de “para que la historia no se repita…”. No entiendo entonces porqué no podemos aceptar la misma excusa para esta serie.
Así es que, por favor, dejemos esta moral pacata de tres pesos porque, simplemente, no estamos en la Inglaterra victoriana.


