TRAVESTIS EN CONCEJO DE PEREIRA
La política: anecdotario local
Editorial de La Tarde
Las dos últimas semanas, fueron especialmente prolíficas en hechos políticos noticiosos, que pusieron en evidencia de qué está hecha la militancia de la dirigencia local.
Nueve personas en el Concejo, cambiaron de partido en dos ocasiones, como quien se muda de camisa: hoy verde, mañana amarilla.
El ciudadano del común y el votante, deben estar muy desconcertados. Porque sus legisladores locales han dado unos bandazos que tienen más que ver con ese concepto de la política pequeña y sin criterio, que con sus responsabilidades como representantes ciudadanos en esa instancia política.
Por supuesto fueron protagonistas de primer orden, pero no en los temas esperados.
Poco debate, estudio y demasiada complacencia con el texto presentado por la Alcaldía del ya aprobado Plan de Ordenamiento Territorial, que determinará el diseño de Pereira hacia el futuro. Sobre este punto, casi que hay que hacer uso de artes adivinatorias, para conocer cuál fue la posición de los partidos con asiento en el Concejo, sobre el más relevante tema para la ciudad en los últimos tiempos.
Nos preguntamos entonces cuáles son los intereses que se están defendiendo en este espacio democrático, y por supuesto también comienzan a aparecer dudas sobre la calidad de la deliberación que se está llevando a cabo en ese recinto de representación popular.
Esa ciudadanía, espera muchas más explicaciones sobre el comportamiento de sus concejales, que los simples alinderamientos burocráticos, o las coaliciones que se están haciendo, conmiras a las elecciones del próximo año.
¿Con qué argumentos van a defender ahora su permanencia en el Concejo, quienes cambiaron varias veces de partido? ¿Es válido ser una semana de centro izquierda y a la siguiente de centro derecha?
La respuesta a éste último interrogante, por supuesto que es no. Y lo que ocurrió en Pereira, dice mucho de la mala calidad de la expresión de la democracia que aquí se practica.
No se puede pretender que las actuaciones del Concejo, sean un simple chiste para el anecdotario local de la política. Quedó al descubierto, qué poco le importan a algunos representantes de los ciudadanos el trámite de sus inquietudes y temas relevantes.
Más bien el interés es permanecer a como dé lugar, ostentando un pírrico poder -que ni siquiera es de decisión-.
Lo único que consuela, es que la ciudad ya sabe a qué atenerse, cuando deba refrendar próximamente su confianza en quienes se dicen sus representantes en el poder político.




