Ganó, ganaron

Por
Arturo Guerrero
Tomado de El Colombiano

Ganaron las encuestas, ganó el ganador de las encuestas. Ganaron los votos, ganaron los guarismos. Ganó la victoria, ganó María Santísima. Ganó un modo de ver la vida, ganó una manera de resolver conflictos. Ganaron los discursos, ganaron los rurales atavíos.

Ganó la fuerza, ganó la imagen. Ganó el tiempo de cuatro años y quién sabe si el tiempo de cuarenta años. Ganó la riqueza de los ricos, ganó la pobreza de los miserables. Ganó una guerra en Asia, ganó el amo de esa guerra en Asia.

Ganó el éxito a toda costa, ganaron los ‘positivos’ a toda muerte. Ganó el “consiga dinero, mijo, con decencia”; ganó el “de todos modos, mijo, consiga dinero”. Ganó el “¿qué es mejor que tener dinero?”, ganó el “pues tener más dinero”.

Ganaron los bloques, ganaron los comandos. Ganaron las hectáreas, ganaron los millones. Ganó el sombrero blanco, ganó el poncho al hombro. Ganaron los caballos, ganaron los ganados. Ganaron los diminutivos, ganó el ubérrimo, único superlativo.

Ganó el bicentenario en 2019, ganó la novena reelección en 2040. Ganaron las goticas, ganó el yoga. Ganó el trote, ganó el retrato de Dorian Gray. Ganó un cuerpito para ponerlo a dormir, ganó otro cuerpito para seguir al tiempo trabajando.

Ganó el siglo XIX, en el XXI; ganaron la patria, el himno, el cóndor. Ganaron las manillas tricolores, ganó la exportación de artesanías. Ganó el Tratado, ganaron los tratantes.

Ganó el único aliado, ganó la visita al rancho. Ganó lo comunal, ganó lo comunitario.

Ganó el adverbio de lugar ‘adelante’, ganó el adverbio de tiempo ‘primero’. Ganó la flexibilización, ganaron los patronos. Ganaron las fincas, ganaron las carreteras. Ganaron las camionetas nevadas, ganaron las gafas ahumadas. Ganó la camisa negra, ganaron los fabricantes de camisas.

Ganó el gustico aplazado, ganó la misa de doce. Ganaron las estadísticas de memoria, ganó el conflicto de mentiras. Ganaron los semáforos de los desplazados, ganó la nueva propiedad de las tierras de los desplazados. Ganó la seguridad, ganó el seguro.

Ganaron los cien puntos, ganó el olvido. Ganaron los organismos de control bien controlados, ganó la inteligencia espiada. Ganaron los expedientes borrados, ganaron los buenos conocidos.

arturoguerrero@etb.net.co

¿QUÉ PASÓ EL 28 DE MAYO, EN LAS ELECCIONES?

Por: Jaime Vargas R.
Mayo 30 de 2006

Abstención

En primer lugar quedó confirmada la tendencia histórica que muestra que la mitad de los colombianos aptos para votar no lo hacen, o sea que solo la mitad define el destino de todos. Las razones pueden ser varias o muchas: no hay confianza que por esta vía se mejoren o arreglen las cosas; que independiente de elecciones el país marcha, bien o mal; la política está devaluada y por lo tanto, elijamos al que elijamos, todo seguirá igual y cada vez peor; los políticos son deshonestos, corruptos, etc, etc. Estas y muchas más pueden ser la respuesta a la poca participación ciudadana en tan importante evento.

Yo agregaría otras: por el lado del establecimiento nunca ha habido seria preocupación por el tema puesto que siempre se han beneficiado de la abstención y consideran que por baja que sea la votación esa es la democracia. Igual pasa con los partidos; los tradicionales después del frente nacional se han dedicado a cultivar la clientela que los coloca año tras año en los puestos de poder y los de izquierda en general han hecho culto a la abstención, incluidos los que han participado en la lides electorales.

Nuevo mapa político?

Desde las pasadas elecciones del 12 de marzo se empieza a configurar lo que estas ratificaron: por un lado la consolidación de un proyecto de derecha liderado por Uribe Vélez y por el otro un proyecto de Izquierda liderado por el Polo Democrático. El denominado y ambiguo centro se diluye con Mokus, uno de sus máximos exponentes.

El bipartidismo agoniza después de más de 150 años de predominio. El Partido Conservador no presentó candidato y el Partido liberal ocupa un triste tercer lugar en las presidenciales, no obstante tener más congresistas que el Polo.

De todas maneras las elecciones venideras, las regionales, serán la verdadera prueba a estas elucubraciones, dado que las figuras presidenciales arrastran mucha votación que luego no se reflejan para los concejos, asambleas, alcaldías y gobernaciones. Por parte del Polo esperemos que sí.

Por qué ganó Uribe

Si observamos bien, los que más se beneficiaron de los primeros 4 años de Uribe fueron los más ricos y sus empresas, no solo desde el punto de vista económico sino desde el de seguridad. Por lo tanto es lógico que estos votaran de nuevo por él. La clase media digamos, que pudo transitar por las carreteras nacionales con más seguridad. Los más pobres no conocieron el corazón grande del Presidente, pero creen que él tiene la capacidad de mejorar las cosas en los próximos 4 años. Creo que la “seguridad democrática” recibió un renovado respaldo por parte de la mayoría de esa mitad que vota en Colombia

En segundo término no se puede desconocer el liderazgo mesiánico que despliega el antioqueño, su fácil y permanente contacto con la gente, su histriónico comportamiento ante los medios y muestra que trabaja, trabaja y trabaja. Definitivamente es un hueso duro de roer. En resumen, se confirma que la gente prefirió la seguridad a lo social y se confirma lo que dicen las encuestas en Latinoamérica, que los ciudadanos prefieren caudillos autoritarios. Mejor dicho, que mande, aunque mande mal.

En tercer lugar a diferencia del proyecto derecha que logró unificarse, la oposición o el proyecto democrático murió en el intento, si es que lo hubo. Otro gallo cantaría si los sectores democráticos y de izquierda hubiésemos conformado un verdadero frente antiuribista con un único candidato. Por segunda vez, la falta de una oposición unida permite el triunfo de Uribe.

Por último, también se confirma que, en general, donde hay la figura de la reelección el presidente gana debido a las ventajas que ofrece estar en el poder.

Por qué gana el Polo

No hay duda, la unidad congrega, potencia, convoca, lidera y creo que este es el primer aspecto para resaltar. La unidad de la izquierda -tan manoseada por ésta a lo largo de los años- por fin tuvo un final feliz para esta campaña electoral. Empujada más por la reforma electoral que por convicción, la izquierda se juntó para emprender la batalla por el poder sobre los siguientes ejes: Inclusión y democracia. Lucha política civilizada, oposición democrática y reconocimiento al Estado Social de Derecho.

Reconocimiento a la diversidad etno-cultural y a la pluralidad política. Tolerancia, democracia política y económica, y en fin, todo lo que constituye el viraje liderado por la nueva izquierda, que la puso a tono con el sentir de las mayorías. En forma nítida la nueva izquierda pudo mostrar su nuevo rostro: No a la revolución violenta, si al poder por medio del voto. No a la dictadura del proletariado, si a la democracia política.

Aspecto medular este de la lucha armada, que después de 40 años se ha convertido en serio obstáculo para lucha democrática que libra el pueblo colombiano. El Polo y su candidato lograron visibilizar su oposición a esta forma de lucha de manera clara y contundente. En adelante, mantener y profundizar en esta postura definirá el futuro del PDA.

El aporte grande de Carlos Gaviria al nuevo proyecto; hombre pulcro, culto, coherente, de principios y convicciones le dio un impulso gigantesco al Polo y contribuyó con un matiz tolerante a contrapelo del macartismo y beligerancia de Uribe Vélez.

La gente pudo percibir esa nueva izquierda, sus propuestas y la premió con más de 2 millones seiscientos mil votos convirtiéndola en la segunda fuerza política en Colombia.

Bolivia reivindica sus derechos

La decisión de Evo Morales de asumir el control de los recursos energéticos de Bolivia es una declaración de propósito político que tendrá eco en toda América Latina.

John Crabtree*
Tomado de Un Periódico

En un gesto que recuerda varios episodios similares anteriores en la historia de América Latina, Evo Morales celebró el 1° de Mayo –y también sus primeros cien días en el poder– enviando tropas para reclamar la propiedad nacional de los pozos petroleros y gasoductos del país. Esto puede haber sido interpretado en buena parte del resto del mundo como un paso anacrónico, pero en Bolivia fue visto en general como el caso de un presidente que cumple sus promesas de campaña de nacionalizar el más valioso recurso económico del país.

La reacción negativa internacional de los establecimientos económicos y políticos fue veloz. Las críticas más acerbas procedieron de las compañías directamente afectadas –sobre todo Petrobrás, de Brasil (que el 4 de mayo anunció la suspensión de futuras inversiones en Bolivia), y la española Repsol-YPF. Además, la decisión de Morales también fue criticada en diferentes grados por la Unión Europea, por el gobierno español y (en un tono mucho más moderado) por el gobierno de Lula, en Brasil.

En un nivel más profundo, la visita de Evo Morales a Cuba para reunirse con Fidel Casto y Hugo Chávez –solo dos días antes del anuncio de la nacionalización del gas y el petróleo– está siendo interpretada como una prueba adicional de la predilección del nuevo gobierno de Bolivia por cultivar la amistad de los principales enemigos de Washington en América Latina. Esto probablemente también cause un impacto en el nivel intergubernamental, donde agencias como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (el principal acreedor internacional de Bolivia y su principal fuente de los muy necesarios préstamos de carácter social) no van a ver con buenos ojos la nacionalización en La Paz de la inversión extranjera.

Un asunto pendiente

La nacionalización del gas había estado en la agenda desde el 2003 cuando el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada fue desbancado por su participación en la llamada “guerra del gas”, una importante movilización contra los planes del gobierno para venderle gas boliviano a los Estados Unidos a través de un gasoducto que atravesaría Chile, considerado desde hace mucho tiempo como el tradicional enemigo del país. El corto gobierno de Carlos Mesa que siguió –en respuesta a un aplastante voto positivo en un referendo sobre el asunto del gas, en julio del 2004– proclamó la propiedad boliviana de los hidrocarburos y en el 2005 promulgó una ley que reiteraba este reclamo y subía el tipo de gravamen a los inversionistas extranjeros.

Las compañías extranjeras respondieron con cautela, nada dispuestas a exponerse a críticas y convertirse en el blanco de la ira nacionalista, en particular durante la campaña presidencial en los últimos meses del 2005, que llevó al poder a Morales. Sin embargo, en privado declararon su oposición a que las obligaran a firmar nuevos contratos bajo coacción, una situación que (aunque solo fuera por eso) temían causaría un precedente que otros países con tendencias nacionalistas o productores de petróleo o gas querrían copiar. Tales temores se cumplieron cuando la marea de la “Revolución Bolivariana” en Venezuela –la quinta mayor economía petrolera del mundo– llevó a Hugo Chávez a anunciar que muchos de sus principales inversionistas tenían que firmar nuevos contratos si deseaban seguir operando en el país.

Por su parte, las autoridades bolivianas sostuvieron que los contratos en vigencia, hechos durante la más reciente privatización de la industria de los hidrocarburos del país en 1996, no tenían de hecho validez. Afirman que nunca fueron ratificados por el Congreso, como lo requieren las leyes bolivianas. El conjunto de los inversionistas desdeña estos argumentos, y algunas firmas han estado considerando apelar a un arbitraje internacional de daños y perjuicios si prosigue la nacionalización total.

Tradición nacionalista

El asunto de la propiedad nacional de los recursos nacionales de Bolivia está profundamente arraigado en la memoria popular. La industria petrolera ya ha sido nacionalizada dos veces en el pasado, la última en 1969. Tras la revolución de 1952, Bolivia nacionalizó su industria minera, un paso histórico que ayudó a financiar el posterior desarrollo económico del país.

Después de 1985, sin embargo, el péndulo de las políticas económicas –animado por el Banco Mundial y bajo la influencia del modelo del “Consenso de Washington”– se inclinó en una dirección neoliberal. En los noventa, Bolivia fue incluso pionera en una novedosa forma de privatización, llamada “capitalización”, bajo la cual las compañías extranjeras invertían una cantidad igual a la capitalización previa de la antigua compañía estatal y asumían el control de la administración. El resto del capital era invertido en los pensionados de edad del país.

El aumento de la importancia de Evo Morales puede comprenderse en este contexto. Reflejó, entre otras cosas, un desencanto muy profundo en los pobres resultados de la liberalización económica y en una creciente hostilidad hacia las compañías privadas extranjeras. Basándose en las tradiciones políticas a menudo militantes del país, Morales prometió un nuevo acuerdo en las elecciones de diciembre de 2005, aunque deliberadamente dejó vago lo que quería decir exactamente con “nacionalización”.

El anuncio del 1° de mayo del 2006 clarifica algo las cosas. La declaración de la posición de Morales parece bastante más radical en sus implicaciones que las palabras tranquilizadoras expresadas por él durante sus visitas, después de las elecciones y antes de su posesión, a países europeos y asiáticos, a principios de enero.

Las condiciones expresadas en el anuncio requieren que las compañías en Bolivia decidan en un plazo de 180 días si desean irse del país o aceptar nuevos contratos, que en gran parte limitarían su participación a la provisión de servicios para el sector público. El gobierno también ha anunciado impuestos considerablemente más altos en el caso de por lo menos dos depósitos de gas. Los términos que el gobierno está ofreciendo no son ni siquiera tan favorables como los concedidos tras la privatización de 1996, pero el gobierno está contando con que por lo menos algunos de los actuales inversionistas extranjeros –entre ellos British Petroleum, British Gas, Total, así como Repsol y Petrobras– acordarán permanecer en Bolivia. Además, calcula que las compañías que decidan irse pueden ser reemplazadas por otras dispuestas a entrar, incluyendo posiblemente compañías chinas.

El país que sueño

Jotamario Arbeláez
POR JOTAMARIO ARBELÁEZ
CONTRATIEMPO

Sueño un país donde no lo vuelvan a uno a pescar de noche.

Sueño un país donde los campesinos, sometidos a la pobreza, a la polarización y al apremio de salvar sus vidas, no tengan que pagar el servicio militar en la guerrilla o entre los paramilitares; no tengan que elegir entre ser sembradores de coca o raspachines, y terminar como desplazados con sus familias a la sombra intermitente de los semáforos.

Sueño un país donde se les restituya la tierra a los despojados y se le otorgue al que la trabaja. Donde se haga una realidad la eternamente postergada reforma agraria. Y donde los propietarios de fincas puedan volver a visitarlas sin temor al secuestro, la vacuna y el boleteo.

Sueño un país donde el campo en paz vuelva a ser el surtidor de las despensas de las ciudades, y las ciudades el sostén de sus abastecedores, no sometidos a condicionamientos ruinosos, como que sus productos naturales vengan a menor precio de los silos del imperio.

Sueño un país donde la guerrilla entre a negociar la paz para que sus integrantes, que una vez ingresaron pensándose liberadores, dejen de ser los vergonzosos guardianes de más de 3.000 secuestrados. Y sueño que no solo se solucione el problema de la guerrilla, sino los problemas de injusticia social que hicieron que la guerrilla surgiera.

Sueño un país donde las niñas del campo no sean ejecutadas por paramilitares por ser novias de un guerrillero o por guerrilleros por ser novias de un paramilitar; donde los campesinos no sean asesinados por unos y otros por haber tenido que ofrecer un vaso de agua a unos o a otros.

Sueño un país donde el paramilitarismo como doctrina no se convierta en una nueva alternativa de gobierno, ni en una fuerza económica que controle medios de producción.

Sueño un país con una izquierda fortalecida por el reconocimiento de sus errores y la contundencia de sus ejecutorias; una izquierda humanista, que haga posible el surgimiento del hombre nuevo.

Sueño un país donde quienes quieran trabajar trabajen, donde el trabajo tenga una remuneración digna, donde se cualifique al trabajador de acuerdo con sus conocimientos y capacidades y no por el poder del dedo recomendante. Y donde haya un seguro de desempleo para que quien se queda en la calle no se tenga que rebuscar entre las basuras.

Sueño un país donde no haya que pagarle impuesto al Estado por consumir un vaso de leche, comerse un huevo, utilizar papel higiénico o leer un libro.

Sueño un país donde la legalización de la droga acabe con la pesadilla del narcotráfico y sus secuelas: la financiación de toda clase de grupos al margen de la ley, el desengatillado comercio ilegal –y legal– de armas, el soborno, la corruptela.

Sueño un país donde la justicia no ampare la violación de la ley, donde impere la justicia social para que los desamparados no tengan necesidad de nuevos sublevamientos.

Sueño un país donde el poeta sea la voz de la tribu, donde los escritores, artistas, compositores vivan de los frutos de su ingenio, y que cuando los sorprenda la vejez y la muerte no sea en los refugios de la pobreza absoluta o relativa. Donde al final sea sancionada la famosa ley del artista, por tanto tiempo postergada, que dejó morir sin verla a Manuel Zapata Olivella y a tantos otros maestros.

Sueño un país donde siga siendo mi hermano quien piense lo contrario de lo que yo pienso. Con quien podamos dirimir nuestras diferencias con abrazos y no con picos de botella.

Sueño un país donde no lo vuelvan a uno a pescar de noche.

Sueño un país gobernado por un hombre íntegro, probo, capaz, que conozca las dificultades del hombre común, ese que hace posible que el país se mueva y salga adelante; un hombre que no tenga miedo de poner en marcha las medidas que hagan posible que Colombia sea el paraíso que por ahora nos oculta la humareda del conflicto armado.

Sueño que este sueño me lo puede cumplir Carlos Gaviria.

Los pobres pagan guerra contra terror

La ONG fustiga a E.U. y el Reino Unido por mantener detenidos sin cargos en Irak y en otros países.
Tomado de El Tiempo

Las personas más vulnerables del planeta pagan el precio de la guerra contra el terrorismo emprendida por las grandes potencias, denunció ayer Amnistía Internacional (AI) en su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en 150 países en el 2005.

La secretaria general de AI, Irene Khan, acusó a esos países de “jugar un juego peligroso con los derechos humanos”.

A juicio de Khan, el programa de seguridad de las grandes potencias ha secuestrado “las energías y la atención del mundo” de las graves crisis de derechos humanos existentes en el planeta. “Cuando los poderosos son demasiado arrogantes para reformar sus estrategias, el precio más alto lo pagan los más pobres y desprotegidos”, señaló.

Khan se refirió a víctimas como los aproximadamente 285.000 muertos y los dos millones de refugiados y desplazados por el conflicto en la región sudanesa de Darfur, donde la ONU y la Unión Africana han tenido “una atención intermitente y una actuación endeble”.

O víctimas como los ciudadanos de a pie de Irak, sumido en el 2005 en “una espiral de violencia sectaria”, o como “los habitantes de Chechenia, Colombia o Afganistán”, prosiguió la secretaria general.

El informe fustiga la actitud de E.U. y el Reino Unido por mantener detenidos sin cargos a miles de personas en Irak y otros lugares del mundo, en el caso del primero.

Y por tratar de restringir los derechos humanos después de los atentados de julio de 2005, en el caso del segundo. En su opinión, “el doble discurso y la doble moral” de esos países está debilitando la capacidad de la comunidad internacional para hacer frente a las violaciones de los derechos humanos.

Guantánamo
“Cuando el Gobierno británico guarda silencio sobre Guantánamo, E.U. hace caso omiso de la prohibición absoluta de la tortura o los gobiernos europeos enmudecen sobre su historial de entregas extraordinarias, menoscaban su propia autoridad moral para liderar la defensa de los derechos humanos en otros lugares del mundo”, dijo.

Khan condenó el terrorismo con contundencia, pero advirtió que las nuevas cotas de “brutalidad” que alcanzó en el 2005 eran “un amargo recordatorio” de que “la guerra contra el terror ha fracasado y seguirá fracasando” hasta tanto se dé prioridad a los derechos humanos frente a “mezquinos” intereses de seguridad.

La secretaria general de AI pidió la misma contundencia para oponerse al argumento esgrimido por los gobiernos de que es posible combatir el terror con la tortura.

Colombia sigue preocupando a AI
Colombia siguió siendo escenario de violaciones a los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario (DIH) en el 2005, según Amnistía Internacional. Paramilitares “supuestamente desmovilizados” en el 2005, al amparo de la Ley de Justicia y Paz, continuaron con las violaciones a los DD.HH., y las guerrillas cometieron infracciones “graves y generalizadas” al DIH, según AI.

Disminuyeron los asesinatos y secuestros, pero hay datos de “ejecuciones extrajudiciales” por miembros de las fuerzas de seguridad, que según “algunos cálculos”, fueron “por lo menos 100”, registrados “con la calificación falsa de guerrilleros muertos en combate”, indica AI. El texto califica de muy preocupantes los continuos desplazamientos forzados de civiles, 310.000 en el 2005.

Ayer en Bogotá, el embajador de Austria en Colombia, Hans-Peter Glanzer, como representante del país que preside la UE, y el jefe de la delegación europea para Colombia y Ecuador, Adrianus Koetsenruijter, expresaron su preocupación por las amenazas que en los últimos días han sido víctimas defensores de DD.HH. en el país.

¡Ay de Colombia!

El ‘baby’ sicario
Tomado de Semana.

Las autoridades están tras un niño de tan sólo 13 años de edad que se ha convertido en el principal sicario de una temida organización criminal de Pereira.

A Juan Carlos Forero* le encomendaron una misión: asesinar a John Jairo Parra, alias ‘Tom’, jefe de una temida banda de criminales de Pereira. Le advirtieron que era uno de los delincuentes más peligrosos y sanguinarios en el mundo del hampa en el Eje Cafetero. Había eliminado a cuatro experimentados sicarios que el año pasado fueron contratados para matarlo. A pesar de esto, Forero no dudó en aceptar el ‘trabajo’. Le entregaron una pistola Pietro Beretta 9 milímetros y dos proveedores.

En una decisión temeraria, Forero, quien es conocido con el alias de ‘Pescador’, decidió ir a buscar a ‘Tom’ hasta su propia guarida, localizada en un sector de Pereira conocido como La Carrilera de Cuba. Desde ese lugar ‘Tom’ manejaba una red de distribución de drogas y estaba custodiado por una decena de sus hombres.

Con la sangre fría de un curtido asesino, Forero llegó hasta la casa de su víctima, esperó pacientemente a que saliera y sin mediar palabra lo asesinó de siete disparos. Uno de los hombres de confianza de ‘Tom’, Jesús Loaiza, alias ‘Tungo’, intentó repeler el ataque, pero también fue asesinado. Con la pistola aún humeante, Forero se percató de que una anciana había visto el crimen y le vio el rostro. No dudó en dispararle también cinco tiros a la inocente mujer. Después enfundó el arma y salió caminando lentamente en medio de los desconcertados lugartenientes de ‘Tom’ que no podían creer lo que había ocurrido. Y no era para menos. Forero, el sicario que acababa de asesinar a uno de los más peligrosos delincuentes de Pereira, era un niño de tan sólo 13 años.

Unas horas después de los homicidios, gracias a la información de la ciudadanía, el niño sicario fue capturado. Los policías que lo arrestaron no podían creer que ese jovencito que escasamente sobrepasa los 30 kilos de peso y no alcanza los 1,50 metros de estatura era ‘Pescador’, el temido sicario del que sólo sabían por la fama que tenía en el bajo mundo, en donde es tristemente célebre por su eficacia el momento de asesinar.

Aunque los niños sicarios no son nuevos en el país, de hecho tan sólo este año siete menores de edad entre los 15 y los 17 años han sido arrestados en Pereira acusados de homicidio, en la historia judicial colombiana no hay antecedentes de un sicario de tan sólo 13 años. “Aunque hemos logrado reducir los índices del homicidio en el primer trimestre de 2006, la participación de menores de edad en homicidios es una señal que nos preocupa”, reconoce el coronel José Antonio Poveda, comandante de la Policía de Pereira.

Los asesinatos cometidos por el niño sicario ocurrieron el pasado 2 de febrero. Ese mismo día fue llevado a un juzgado de menores y de allí se ordenó su reclusión en un centro de reeducación para menores Marceliano Ossa. Lo que más impresionó a los policías y al juez de menores que atendió el caso es que, como si se tratara del más veterano asesino de la mafia, el niño sicario nunca delató a sus jefes ni confesó absolutamente nada. “Parecía un criminal experimentado. Nunca habló”, afirmó uno de los policías que lo capturó, quien reconoció que nunca pudieron siquiera establecer de dónde era el niño o si al menos tenía familia.

“Los sicarios menores de edad crecen en la ausencia del cariño. Se adiestran en escuelas de sicarios a donde acuden con su pandilla. Quienes se destacan son contratados por los grupos de delincuencia para hacer en principio pequeños trabajos pero van ascendiendo en la jerarquía hasta llegar al homicidio, explica el secretario de Salud de Pereira, Uriel Escobar. Son las bandas organizadas las que promueven las escuelas de sicarios, pues al usar menores de edad en sus ‘trabajos’ evitan fuertes condenas e incluso se conoce que asesinan a los menores para no dejar rastros”, concluye el funcionario.

El pasado 6 de mayo, cuando llevaba 90 días en el reformatorio, Forero fue liberado. A las 9 de la noche de ese sábado, ocho jóvenes atacaron y amordazaron a uno de los guardias del reformatorio y abrieron la celda en donde se encontraba el niño sicario. Después se dieron a la fuga con él. Las autoridades establecieron posteriormente que los jefes de la banda La Cordillera pagaron 30 millones de pesos para rescatar al joven sicario. “Cancelaron esa suma de dinero no sólo por el arrojo del menor para cometer hechos delictivos como el homicidio, sino por lo que sabe y no contó y porque además pretenden conservarlo dentro de sus filas para nuevos actos criminales, dijo a SEMANA un oficial que lleva el caso. Desde su fuga nadie sabe en dónde está Forero hoy. Lo único claro es que este niño de 13 años se ha convertido en uno de los criminales más buscados del Eje Cafetero.

*Nombre cambiado por tratarse de un menor de edad.

CARLOS GAVIRIA ES UN LIBERAL

Gaviria es un liberal. Sus sentencias en temas como el delito político, el honor militar, la eutanasia, muestran una impecable coherencia de respeto por el derecho y la libertad

Por Antonio Caballero

Dice la mamá de un amigo mío que en Colombia hay muchos liberales que son godos, pero no hay ningún godo que sea liberal. Tiene razón. Y es más: los liberales que hay también son godos. Es el caso, para poner un solo ejemplo, del actual presidente Álvaro Uribe, que se proclamó liberal por interés, pero no por convicción, mientras pudo sacarle ventajas al adjetivo; y en cuanto éste dejó de convenirle lo abandonó como una serpiente abandona su piel usada, y mostró su sustancia de godo.

Uso el término “godo” en el sentido sociopolítico que tiene en Colombia como derivación del mote despectivo que les daban los criollos a los españoles en tiempos de las guerras de Independencia: el de enemigo de la libertad y partidario de la fuerza. Godo no es sinónimo de conservador: aquí no ha habido ninguno, como lo prueba de sobra el hecho de que nada haya sido conservado. Porque el godo colombiano no conserva, sino que destruye. La palabra no describe una ideología sino un carácter, un talante, para usar la definición de un godo célebre que tuvimos: un mal talante, un mal carácter. El talante y el carácter que predominan en todo el país, independientemente de la adscripción partidista: entre los liberales, entre los conservadores, entre los mamertos. Nada hay más godo que un mamerto colombiano: recuerden a Gilberto Vieira.

Se cuenta una anécdota -no sé si verdadera pero perfectamente ben trovata- del ‘Mono Jojoy’ de las Farc durante las charlas estériles de la Zona de Despeje. Se impacientó y le dijo a Juan Gabriel Uribe, el director de El Nuevo Siglo: “Mejor hablemos usted y yo solos, doctor Uribe, que entre godos nos entendemos”. Pero no es Jojoy el único guerrillero godo, por ser de origen conservador-chulavita; también los es ‘Tirofijo’, de origen chusmero-liberal; y lo era Jacobo Arenas: un cachiporro de raca mandaca, arrevolverado como lo suelen ser en Santander. Y lo mismo sucede entre los militares, entre los obispos, entre los paramilitares. Todo el mundo es godo en Colombia. Fíjense ustedes en el variado abanico de candidatos presidenciales. ¿Álvaro Uribe? Godo. ¿Antanas Mockus? Godo. ¿Horacio Serpa? Godo. ¿Enrique Parejo? Godo. ¿Carlos Rincón? Godo. ¿Carlos Gaviria?

No. Carlos Gaviria es liberal.

Eso no puede ser. Porque así como el godo es algo que no existe sino en Colombia, el liberal es algo que aquí nunca ha existido. El liberal en el sentido filosófico del término, que ilumina y nutre su sentido político: el que considera que su propia razón no es la única válida ni la única posible, el tolerante, el abierto, el partidario de la libertad, tanto de la propia como de la ajena, y de la justicia, para todos y para cada uno. En Colombia ha habido liberales doctrinarios, liberales dogmáticos, liberales partidistas, liberales sectarios: o sea, gente que tiene un talante exactamente contrario al liberal, que es el de Kant, el de Voltaire, el de la Ilustración. Por eso insisto: en Colombia ha habido godos. Pero liberales no.

Exagero. Yo mismo he conocido en el curso de mi vida tres colombianos que eran auténticamente, sustantivamente liberales. Diego Montaña Cuéllar, que era un comunista a quien los godos denunciaban como anarquista. Gerardo Molina, que era un socialista a quien los godos llamaban comunista. Y Alfredo Vázquez Carrizosa, a quien los godos tildaban de izquierdista pero que era un conservador, y, como tal, la única excepción a la regla formulada por la mamá de mi amigo.

Y ahora Carlos Gaviria. Es un liberal, y lo godos lo tachan de liberal para descalificarlo como candidato de la izquierda: como si la idea de libertad no fuera el fundamento y la raíz de todo pensamiento de izquierda. Hace algunos años se publicó una recopilación de sus más importantes sentencias (y salvamentos de voto) como magistrado de la Corte Constitucional, bajo el título revelador de Herejías constitucionales. Son, en efecto, no en la teoría pero sí en la práctica constitucional colombiana, obra de hereje. En temas tan variados como el delito político, la eutanasia, el honor militar, la libertad de opinión, el debido proceso, el incesto o la violencia en los programas de televisión, el pensamiento de Gaviria es de una impecable coherencia, que va hilada por el respeto por el derecho y la defensa de la libertad.

Entiendo que a los godos no les parezca un buen programa de campaña electoral.

Carlos Gaviria en Pereira

Uribe represión y Gaviria educación
Tomado del El Diario del Otún

Miles de pereiranos acompañaron anoche al candidato presidencial Carlos Gaviria Díaz en la Plaza de Bolívar, en donde expuso sus ideas.

Defensor de la democracia, las libertades individuales como la de pensamiento, expresión, opinión, cultos y la autodeterminación de cada persona. Ese es Carlos Gaviria Díaz, ex magistrado de la Corte Constitucional y actual candidato a la Presidencia de la República por el Polo Democrático Alternativo.

Este jueves durante su visita en Pereira, Gaviria respondió los ataques provenientes del presidente candidato Álvaro Uribe Vélez y sus seguidores, “hoy en día escribiría la misma ponencia, esgrimiría los mismos argumentos y votaría igualmente la sentencia de la dosis personal”, afirmó categóricamente al ser consultado sobre el polémico fallo de constitucionalidad.

Recordó que con el fallo que despenalizó la dosis personal debía ser complementado con una serie de medidas por parte del Estado para disuadir a los colombianos para que no cayeran en el consumo de los alucinógenos.

“Al presidente Álvaro Uribe le gusta más la cárcel, pero a mi más la educación”, concluyó el Candidato del Polo.

Además, enfatizó que las libertades que él como democrática defiende, existen también responsabilidades, “si una persona ingiere su dosis personal, ésta acción trae consigo consecuencias graves para su cuerpo”, anotó.

Se quejó por Uribe durante la presenta campaña a recurrido a la injuria, a la agresión y al marcatismo en el sentido de quien no está de acuerdo es un comunista y un hereje y aclaró “yo no he tenido nada que ver con la lucha insurgente ni como el comunismo, no escondo mis ideas”.

Dijo que está recorriendo el país para explicar las razones que lo llevan a considerar nocivo para Colombia la propuesta de Álvaro Uribe y su permanencia en el poder por otros cuatro años.

“Cuando he dicho que el presidente Uribe ha embelesado a un buen sector de la opinión con su Política de Seguridad Democrática, porque no ha sido tan fructífera como la muestra y que los resultados económicos distan mucho de ser lo que se han ofrecido, haciendo esa pedagogía, mostrando esos resultados, la gente empieza a desencantarse y eso ya lo están mostrando las encuestas”, anotó Gaviria.

Frente al tema del café y la situación de los cafeteros, reconoció el candidato presidencia que la misma no ha recibido la debida atención del Gobierno Nacional.

“En España la mayor colonia es de Risaralda, en los otros países de Europa y en los Estados Unidos hay mucha gente del eje cafetero que se han tenido que ir porque la crisis del café”, manifestó.

Agregó que la crítica situación se dio por el modelo económico que lleva consigo este tipo de consecuencias y por el desentendimiento oficial de la suerte de los cafeteros.

“Me preocupa que los departamentos del eje cafetero hayan tenido que forzar una vocación que podría estar latente pero no era la que tuvieran para que sus ingresos por esos aspectos fueron las más significativos, que se hayan tenido que volcar hacia el turismo de manera forzosa por haberle suprimido o disminuido su fuerte de ingreso que era la economía cafetera. Yo creo que un gobierno como el del Polo Democrático Alternativo tiene que tener compromiso con los departamentos del eje cafetero, con la economía cafetera, con los productores del café”, puntualizó.

Finalmente, reconoció que el mundo se ha globalizado, por lo que es importante para un país como Colombia tener buenas relaciones internacionales, en primer lugar con sus vecinos, en el contexto de Latinoamérica y del Caribe, pero también con Europa y con Estados Unidos.

“No podemos negar que Estados Unidos es nuestro principal es nuestro principal socio comercial, pero las relaciones deben darse bilateralmente y no en una situación de sumisión, que es lo que se presenta ahora”, recalcó el candidato de Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria Díaz en la rueda de prensa que ofreció en la tarde en el Hotel Abadía.

Por la noche, Gaviria Díaz, acompañado por los directivos nacionales y regionales del Polo, estuvo en un acto publico en la Plaza de Bolívar, en la que contó con la presencia de miles de seguidores que ondearon las banderas y respaldaron su propuestas.

Apoya paro judicial
n El candidato presidencial del Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria, exhortó al Gobierno Nacional a dialogar con Asonal Judicial, la organización que agrupa a casi todos quienes trabajan en la rama.

Carlos Gaviria calificó como razonables las peticiones de Asonal tendientes a lograr reajustes salariales según la inflación causada en los diez años y por un mejor presupuesto para poder cumplir con las funciones de la rama judicial.

Así mismo, Gaviria Díaz llamó al Gobierno a honrar los acuerdos suscritos con Asonal el 28 de febrero pasado y lamentó que en Colombia los trabajadores tengan que recurrir a paros que, sin duda, resultan traumáticos como éste para poder ser escuchados y para que sus reclamos sean atendidos.

¿Que pasa con los textos del TLC ?

Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio y el ALCA, Recalca
Página web: www.recalca.org.co
Correo electrónico: recalca@etb.net.co
Bogotá, mayo 9 de 2006

El gobierno se alista para nuevas entregas
Cuando el pasado 27 de febrero, después de 20 meses de negociaciones, el gobierno anunció el cierre de las negociaciones del TLC, se dijo a la opinión pública que en pocos días se conocerían los textos. Unas semanas después aclararon que la demora en entregarlos había sido necesaria para que los detalles quedaran muy claramente definidos.

Hoy casi dos meses después, todavía no se conoce el texto. Sin embargo, la semana pasada se supo que Estados Unidos presentó una versión que incluye, en muchos aspectos del capítulo agrario, definiciones distintas a las que supuestamente se habían acordado y todas en contra de los intereses de Colombia. Definiciones cruciales para pollo, azúcar, soya y arroz van a renegociarse y van a sorprender a quienes pensaban que todo se había entregado en el TLC: La capacidad de arrodillamiento del gobierno es infinita y todavía caben nuevas entregas y concesiones.

No bastó una teleconferencia entre los equipos de negociación para aclarar las cosas y los negociadores colombianos tendrán que viajar esta semana para volver a negociar lo que ya estaba negociado.

Como serán de graves los asuntos que el ministro Botero, quien ni se ruboriza con las miles de concesiones ya hechas a Estados Unidos, ahora dijo que se estaban afectando los intereses nacionales. Parece que entonces los acuerdos no estuvieron suficientemente claros y que la posición del gobierno de cerrar la negociación a cualquier costo hiso que esos pequeños detalles que van ?contra el interés nacional? quedaran en el limbo.

El gobierno Colombiano pensó que había negociado una cosa y los Estados Unidos otra. La otra posibilidad, bastante verosímil es que al ver la claudicación habitual del gobierno colombiano, Estados Unidos vio con la traducción la oportunidad de conseguir ventajas adicionales. Los negociadores de Estados Unidos le metieron la mano al texto en varios aspectos lo cual implica una nueva negociación sobre la ya pésima negociación y los síntomas de nuevas claudicaciones son graves: Hernando José Gómez corrió a señalar, como siempre, que la posición de los estadounidenses no era de mala fe.

El efecto de todo esto ha sido impedir que en el actual debate electoral el TLC ocupe el lugar que debiera y el gobierno en medio de todas estas piruetas sigue escondiendo el texto. El gobierno debe dar a conocer el texto que entregó a Estados Unidos y la opinión pública tiene derecho a conocer la enorme entrega que hizo Uribe de los intereses nacionales en el TLC

Elección y elecciones

¿Cómo decidir acertadamente sin tener la suficiente información? Matemáticamente sería casi imposible,pero en la vida cotidiana, con frecuencia sucede. El último ejemplo, de escogencia con poca información lo constituyen las anteriores elecciones parlamentarias.

Arturo Clavijo A. Profesor
Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Humanas
de la Universidad Nacional de Colombia.
Las pasadas elecciones son útiles para ilustrar algunos de los factores que inciden en la manera como tomamos decisiones. Sería ideal que todas nuestras decisiones fueran racionales, pero infortunadamente no es así. Cuando una persona debe escoger entre dos cursos de acción, cuyas consecuencias son claramente discernibles, es casi seguro que optará por aquel que le proporcione el mayor beneficio. Si debe escoger entre dos opciones donde una es de cien mil pesos y la otra de cincuenta, muy seguramente escogerá la primera. Optar por la otra alternativa sería actuar irracionalmente. Las alternativas disponibles casi nunca son tan claras, porque habitamos en un mundo de incertidumbre que las hace más complejas y facilita que, con mayor frecuencia de lo deseable, se actúe irracionalmente.
Podríamos considerar racional una decisión en la que de entre varias alternativas se escoge la que ofrece el mayor beneficio con el menor costo. Cuando no hay certeza sobre las consecuencias de un curso de acción posible es necesario estimar las probabilidades de obtener los resultados esperados para proceder racionalmente. Pero esta evaluación complica el proceso de toma de decisiones.
Si a una persona le preguntaran qué prefiere: perder cero pesos o perder $4.999, muy seguramente escogerá la primera opción. Sin embargo, en la realidad mucha gente escoge perder los $4.999. Por ejemplo, cada vez que una persona se enfrenta a la disyuntiva de comprar o no un billete de lotería con doce números que ofrece un premio de $11.500’000.000, está escogiendo entre una alternativa con un valor real de $-4.999 aproximadamente, si lo compra, o de cero pesos, si no lo compra1, y muchas personas compran la lotería. Es evidente que no nacemos para hacer cálculos complicados, eso hay que aprenderlo, y ni aun quienes tienen formación en matemáticas se detienen a hacerlos cuando toman las decisiones cotidianas.

Mayor información, menor error
Pese a nuestras limitaciones para estimar las posibles consecuencias de nuestra conducta, hemos evolucionado con algunas estrategias que nos permiten “sobrevivir” en un mundo incierto. Según algunas teorías, tenemos ingenio para estimar los resultados futuros que desconocemos con la ayuda de unas reglas que se han denominado heurísticos. La palabra heurístico, según el Diccionario de la Real Academia Española (Drae) es “el arte de inventar” o “la búsqueda o investigación de fuentes históricas”. Pero en el sentido técnico, debe recurrirse a la acepción que tiene en inglés y que, según el Webster’s New World College Dictionary, quiere decir “ayudar a descubrir o aprender; específicamente, designando un método de educación o de programación de computadores en el cual el estudiante o la máquina proceden sobre líneas empíricas, que aprenden con la experiencia, para dar solución a problemas”. Una característica de los heurísticos es que ante un problema ofrecen una solución que, si bien no es la mejor, por regla general es suficiente para resolverlo.
El psicólogo Daniel Kahneman, ganador del Nobel en Economía en 2002, junto a Amos Tversky, ya fallecido, describieron tres heurísticos que, aun cuando son útiles para tomar decisiones en situaciones de incertidumbre, ocasionalmente inducen a error. El heurístico de accesibilidad, uno de los más estudiados, se emplea cuando en ausencia de la información pertinente, se recurre a la información más fácil de recuperar en la memoria. Si una persona tiene sed y va a comprar una gaseosa, lo más probable es que compre alguna de las marcas que recuerde primero y no que compare todas las alternativas disponibles para ver cuál es la mejor.
Los otros dos heurísticos son los de representatividad y anclaje, de los cuales sólo mencionaré el primero por razones de espacio. Se utiliza el heurístico de representatividad cuando, en ausencia de la información estadística apropiada, se recurre solo a una o unas pocas de las características de un evento para estimar su probabilidad. Si por ejemplo un médico descubre que un paciente tiene las defensas bajas y debe hacer un diagnóstico rápido, podría concluir erróneamente que es un caso de sida. En todos los casos de sida hay defensas bajas, pero no siempre que hay defensas bajas hay sida. Mientras más información exista sobre las consecuencias de un curso de acción es menor el uso de heurísticos.

Las decisiones de los electores
En las campañas políticas que anteceden a las jornadas electorales priman estrategias publicitarias, tales como el uso de vallas, la propaganda por los diferentes medios de comunicación y gente distribuyendo tarjetas con las fotos y nombres de los candidatos, pero no proveen mayor información sobre las propuestas concretas de los candidatos. Obviamente, sobre algunos hay más información que sobre otros, sin embargo, en el caso particular de los últimos comicios era más difícil para los electores porque además de la cantidad de partidos y candidatos, el proceso de votación en sí mismo era innecesariamente complicado.
Cuando una persona va a votar sin contar con la información que requiere es más probable que se guíe por heurísticos. De modo que muchas personas podrían votar por aquellos candidatos de los que ha oído más, sin que necesariamente sean los mejores, en cuyo caso recurrirían al heurístico de accesibilidad.
En otros casos, podrían votar por aquellos partidos o personas que creen que representan ciertos valores sin que sea necesariamente así. Casi todos los candidatos, por ejemplo, han hablado de la importancia de los factores sociales, pero no lo han hecho especificando qué van a hacer en concreto para mejorar las condiciones de muchos colombianos, sino que emplean un discurso con el cual se hacen “representativos” de comunidades minoritarias o de los menos favorecidos.
Y más importante todavía, aun cuando sí había información sobre los candidatos y partidos, es poco probable que haya sido consultada por un número alto de posibles votantes, entre otras cosas porque la investigación necesaria para conocer las características de cualquier alternativa cuando se va a tomar una decisión, implica costos en tiempo que en este caso aumentaban con el número de opciones posibles. El voto por un candidato o partido, al igual que cualquier otra decisión, puede acercarse más a los criterios de racionalidad cuando los posibles electores tienen más información y de mejor calidad.

La venta de Telecom, el último eslabón

Una vez vendida Telecom no se podrá dar un paso atrás en su privatización, el último de muchos eventos que integran el lado oscuro de las comunicaciones en el país. Una mirada retrospectiva descubre que a lo largo de la historia colombiana, a esta venta le anteceden privatizaciones, monopolios, incumplimientos de contratos, privilegios a los extranjeros sobre los nacionales, socialización de las pérdidas, privatización de las utilidades y hasta ignorancia y superstición.

Por: Mauro Flórez Calderón
Profesor Facultad de Ingeniería,
fundador del Grupo de Investigación de Teleinformática de la Universidad Nacional de Colombia (Gitun).

En 1855 se inaugura el telégrafo entre los puertos neogranadinos de Panamá y Aspingwall. Años más tarde, Estados Unidos se queda con el sistema telegráfico, con el canal y con la provincia de Panamá, favorecido por la ineptitud de los gobernantes de la época.
Ante estos fracasos, el gobierno nacional abre licitación para el telégrafo eléctrico. La licitación es abortada por la guerra civil de turno.
Debido a que ni el monopolio privado ni la licitación han dado fruto, el presidente Manuel Murillo Toro, en 1864, contrata con la firma William Leec Stiles la construcción de una línea telegráfica entre Bogotá y Nare por una cifra varias veces superior al costo real.
La primera transmisión telegráfica se realiza entre Bogotá y Mosquera el 1 de noviembre de 1865, por parte del presidente Murillo Toro y William Leec Stiles. Para ampliar la cobertura de la telegrafía se crea una empresa anónima. Ante el fracaso de esta primera compañía anónima, el Estado asume el proyecto. Parte del mismo es asignado al norteamericano William Stiles quien cobra $1.000 por legua y otro tramo es concedido al colombiano Demetrio Paredes, a quien se le paga $500 por legua aunque emplea postes y alambre galvanizado de mejor calidad que Stiles.
Se crea en 1865 la Compañía Constructora del Telégrafo Eléctrico Colombiano, de carácter mixto. Los campesinos destruyen las líneas telegráficas por considerarlas malignas, manifestación diabólica, apoyados por sectores del partido conservador, opositor al gobierno radical de Murillo Toro. La situación llega a tal extremo que el arzobispo de Bogotá, Monseñor Vicente Arbeláez, envía a sus feligreses una carta pastoral comunicando que la telegrafía no es cosa de Satanás. Entonces, proceden a robarse los postes y el cable para cercar potreros. La Compañía se quiebra, el Estado colombiano absorbe la pérdida total, incluyendo la parte de Stiles –luego, socialización de pérdidas–, a éste le concede un contrato adicional para la construcción de la Línea Ambalema-Honda, trabajo que deja abandonado cuando huye a Estados Unidos. Los elementos abandonados son robados.

En 1874, el gobierno privatiza totalmente el telégrafo a favor de A.J. Gusti, quien deshace unilateralmente el contrato y, a cambio, recibe como “compensación” el nombramiento de Inspector General del Telégrafo, con extraordinarios privilegios.
El 17 de octubre de 1878, en Bogotá se realiza la primera comunicación telefónica. Los aparatos, denominados telésfonos, son traídos por el señor Pedro Lynn, quien solicitó la patente al Secretario de Hacienda de la Nación, la cual se le reconoce. Ante este hecho insólito, el inventor del teléfono Alejandro Graham Bell presenta una enérgica protesta ante el Gobierno nacional, puesto que el gobierno de Estados Unidos había otorgado la patente de la telefonía a Graham Bell el 14 de febrero de 1876. Al parecer, el Italiano Antonio Meucci, en 1861, de manera independiente había inventado el teléfono, pero por carecer de recursos económicos no lo había patentado. La patente con mayor valor, más costosa, más cotizada en el mundo capitalista, ha sido la del señor Bell.

La Constitución de 1886, impulsada por Rafael Núñez, en gran parte fue posible gracias a que las fuerzas conservadoras se impusieron a los ejércitos radicales por estar mejor comunicadas y coordinadas vía red telegráfica.

En 1904, el presidente Rafael Reyes contrató a Francisco Fernández para reconstruir la red telegráfica destruida durante la Guerra de los Mil Días. Desembolsa una cifra exorbitante, por lo que no hubo dinero para el pago de nóminas y la calidad del servicio fue pésima.
En 1906, la municipalidad de Bogotá le concede a George G. Odell el monopolio privado para la explotación de la telefonía por 50 años. En 1940, el Consejo de Bogotá decide adquirirla, a lo que no se opone el inglés.
En 1914, Marco Fidel Suárez toma la absurda decisión de impedir la comunicación directa internacional, presuntamente para mantener una posición neutral frente a la Primera Guerra Mundial, pero autoriza a la norteamericana United Fruit Company a que instale sus propios canales de telecomunicaciones. Dentro de estas insólitas condiciones, las comunicaciones internacionales colombianas solo se podían realizar a través de la United. Esta compañía, convertida en verdadero Estado dentro de la “república bananera” –como peyorativamente se le conocía a Colombia– emplea las telecomunicaciones para afianzar aún más su dominio y expoliación a colombianos, a tal punto que este conjunto de acciones terminó con la masacre de las bananeras, en la que decenas de compatriotas fueron asesinados.
En 1926 sale a relucir la pugna encarnizada entre la compañía británica Marconi Wireless y la norteamericana All American Cables, por el control del jugoso mercado de las telecomunicaciones en Colombia. Dichas compañías tributaban a la nación menos del 4% de sus ingresos.

Ante el pobre desarrollo que las telecomunicaciones habían alcanzado en manos del sector privado, tanto nacional como extranjero, el presidente Alfonso López Pumarejo las nacionaliza. Las empresas privadas son adquiridas a un precio que sus dueños no dudan en venderlas.
En 1975, Colombia ante la Asamblea General de las Naciones Unidas por medio del Canciller Indalecio Liévano Aguirre, reivindica su soberanía sobre el arco de la órbita geoestacionaria, y la incorpora en la Constitución de 1991, artículo 101, como parte integrante de su territorio patrio. Hasta el día de hoy, la defensa de este territorio nacional ha sido muy tímida.

En 1990, el presidente César Gaviria desmonopoliza las telecomunicaciones en Colombia. Esta decisión no es compartida por muchos funcionarios del sector, se organizan asambleas y desfiles, y culmina con un paro nacional.
En 1992, el gobierno nacional presentó al Congreso un proyecto de Ley en virtud del cual se privatizaba Telecom. Tal iniciativa generó todo tipo de protestas y estalló un paro nacional. Al final, el Congreso no la aprobó y el Ministro renunció.
En 1993 se inician los contratos de Join Venture o riesgo compartido, los cuales son pésimamente negociados y ejecutados por los operadores nacionales. A la compañía de telefonía móvil celular Comcel –integrada por ETB, Telecom y Bell Canadá– le asignan una licencia de operación. Varios meses después, los operadores colombianos venden su participación por considerar que la telefonía móvil celular es una moda temporal sin ningún futuro.
El gobierno del presidente Álvaro Uribe, en 2003, elimina de tajo a Telecom y crea a Colombia Telecomunicaciones.
El proceso de venta de Telecom, el último eslabón, se reactiva en febrero de 2006. Pareciera ser que la consigna es: la única forma de fortalecer las empresas colombianas es deshacernos de ellas.
Es muy probable que, cuando un colombiano viaja por aire las utilidades se van para Brasil; cuando toma una cerveza, se van para Sudáfrica; cuando realiza una transacción financiera, se van para España; cuando realiza una llamada de telefonía celular, se van para España o México; cuando emplea cemento para construir su casa, se van para México; cuando paga una cuña de radio, se van para España; cuando enciende un bombillo, se van para España; cuando fuma un cigarrillo, se van para Estados Unidos; y así, un largo etcétera.
En un país de desposeídos, ¿por qué no democratizar parte de la propiedad de las empresas estatales?, que los usuarios sean los propietarios. Recuérdese que los pobres, más del 70% de la población en Colombia, crean la mayor riqueza nacional a través de las pequeñas empresas, además de ser los que mejor responden por sus compromisos económicos, según lo aseveran los mismos representantes del sector financiero. Este sector, durante 2005, obtuvo utilidades superiores a $5.5 billones de pesos, 50% más que en 2004.
La paz, la justicia social, el progreso y la grandeza de Colombia nunca se alcanzarán si renunciamos a la creación y control de los medios de producción de bienes y servicios, si renunciamos a nuestras empresas, es decir, si renunciamos a creer en nosotros mismos.

Resultados de una política de gobierno

Resultados de una política de gobierno
Por Jaime Sanz B
Tomado de El Diario del Otún
Las líneas generales de políticas de gobierno esbozadas por el presidente Alvaro Uribe en campaña, de mano firme - corazón grande, entrañaban compromisos y tareas de gobierno compatibles con anhelos y aspiraciones de una sociedad afectada seriamente por el desempleo, la falta de oportunidades económicas, el reducido acceso a la educación y la salud, los reducidos espacios de inclusión social y débil participación ciudadana. Si nos atrevemos a medir a través de indicadores de gestión, encontramos unos resultados relativamente reducidos frente a las acciones contra la guerrilla, el narcotráfico y la delincuencia común. Las acciones realizadas con el paramilitarismo, han denotado debilidad, imprecisión y poco compromiso para superar este problema que en forma exponencial crece en el país. Producto de los fenómenos de violencia e inseguridad, la población desplazada crece en forma geométrica representando Colombia el segundo país en el mundo después de Nepal en cifras absolutas sobre desplazamiento forzoso.
Recientes cifras del Banco Mundial, determinan como el país tiene alrededor de 25 millones de habitantes en los límites de la pobreza absoluta, los niveles de desnutrición siguen siendo alarmantes, y la cobertura de atención en salud y educación, no viene creciendo en los términos deseados.
Existe democracia, oclocracia, o gobierno de mayorías, cuando se generan oportunidades económicas, se fomenta el empleo productivo, se subsidia la educación, la salud y la vivienda, y se persigue la inclusión social como una política valida y generalizada. No podemos aceptar un modelo económico excluyente, sin justicia social. No a un modelo que espere crecer para distribuir, sino que distribuya equitativamente para lograr crecimiento y desarrollo armónico.
Es indispensable fomentar una vida digna y decorosa para todos los colombianos a través de una política social generosa y un ordenamiento económico en equilibrio.
Es indispensable fijar prioridades, si bien los conceptos de seguridad y protección ciudadana, vigencia y prevalencia institucional, preservación de la democracia participativa, igualmente posicionamiento óptimo en un contexto internacional, tienen plena validez cuando constituyen complementos de una gran política económica y social de gobierno. Es penoso y provoca dolor aceptar que en Colombia convivan una miseria aberrante, con una riqueza arrogante.
Independiente de quién asuma la Presidencia de la República, la tarea no será fácil, será indispensable un reordenamiento al modelo económico actual que redistribuya, genere empleo y oportunidades económicas y establezca una paz y una justicia social para todos los colombianos